Ese fue el título de la recordada y querida revista argentina El Grafico para este partido. Tal vez uno de los más impresionantes que vi en mi vida, no por el nivel de calidad sino por la impresionate nevada que cayó en los 120 minutos de juego. Era la Copa Intercontinental 1987 en Tokio tiempos en que sonaban esas interminables bocinas japonesas durante todo el partido. Enfrente estaban el corajudo Peñarol, dirigido por el Maestro Oscar Washington Tabarez, actual campeón de América con la celeste. En la Libertadores de ese año habían eliminado a San Agustín y Alianza, en la última Libertadores disputados por los finaditos potrillos. De otro lado estaba el Porto, en el que jugaban el arquero polaco Mlynarczyk y el argelino Rabah Madjer, un gran jugador de la década de los 80s. En los uruguayos recuerdo al arquero del bigote Eduardo Pereyra, Matosas, Herrera, Dominguez y de punta jugaba el ex dt de Alianza Diego Aguirre. Muchos de ellos meses antes habían ganado la Copa América disputada en Argentina. El encuentro lo dominó casi en su totalidad el equipo sudamericano pero los portugueses lo ganaron de contra en suplementario 2-1. Les recomiendo el segundo gol una joyita de Madjer.